Tauranga City, Nueva Zelanda.
Lunes 19 de Mayo
Primer día de nuestra nueva semana y estábamos llenos de esperanza y expectativa Fuimos todos a trabajar, no tanto por la propias ganas de hacerlo sino para evitar un poco a la controladora y mañosa de Grandma. Esa misma mañana le pregunté si podía usar el lavarropas para lavar los dos únicos pantalones que tenía (los cuales uno se me encogió y me queda cortísimo y al otro se le falseó el cierre, así que todas las fotos con ese pantalón aparezco con la bragueta abierta). Para mi sorpresa Grandma me dijo que no, que lo podía lavar a mano! Fuimos a trabajar y Joe Kiwi se había pasado al lado oscuro, porque ahora era malo y ambicioso, nos retaba para que rebajásemos más rápido y medio que nos agarro de punto. A mi me prohibió usar el mp3, porque decía que trabajaba muy lento, igual después me le acerqué y le dije que sin cumbia y mis clases de francés no podía cosechar kiwis. El entendió la seriedad de mi amenaza y me permitió seguir usándolo. Ese mismo día, en parte porque tenía hambre y en parte porque estaba enojado con los Kiwis y quería reducir la rentabilidad de la empresa, me comí 30 kiwis. Ni más ni menos. Stephane y Juan son testigos e incluso hay un video que corrobora mi estúpida hazaña. Los primeros 6 kiwis, me los comí por hambre. Los siguientes 9 me los comí de gula, los otros 8 me los comí solo de chiste, los siguientes 5 me los comí solo para romper el record y los últimos 2 fue de masoquista y pulsión de muerte. Después de trabajar volvimos con Amazing a la casa y cenamos con Grandma.
Con Juan y Stephane habíamos decidido la siguiente disposicion de ubicaciones. Ellos dos dormirían en un cuartido en el garage mientras que yo dormiría en una habitación contigua a la de Grandma, no porque yo tuviese coronita sino porque en ese cuarto estaba la computadora e internet. La anciana, en vez de poner un cable fijo como la gente, desconectaba el telefono de su cuarto y tiraba un cable desde allí, por eso cada vez que queríamos conectarnos teníamos que pedirle permiso y avisarle cuando terminábamos, además nos apuraba diciendonos que estaba esperando un llamado, lo cual era una gran falacia ya que en las dos semanas que tuvimos con ella no la llamó ni el loro. Cuestión que compramos un cable de 15 metros y a la noche, cuando Grandma dormía, yo iba a hurtadillas, cual Kato el ninja blanco, y me conectaba desde el living donde habíamos encontrado un enchufe de teléfono. De esa manera dejábamos las laptops de Juan o Stephan descargando toda la noche. Yo era el encargado de tales misiones suicidas, por eso dormía en ese cuarto. SI bien parece una tontería, dichas incursiones en el medio de la noche eran super temerarias. Imaginen si Grandma se despertaba en el medio de la noche a tomar un vaso de leche, y me encontraba en cuatro patas, en el living, en plena oscuridad enchufando algo a su pared, seguramente se hubiese muerto de un infarto...
Esa noche soñé que estaba en el colegio y que una mujer venía para examinarnos las manos, para ver si éramos aptos para jugar al basquet. Ustedes se preguntaran como hago para acordarme de los sueños, y la respuesta es muy sencilla, cada vez que me despierto y me acuerdo de lo que soñé, lo escribo.
Martes 20 de Mayo
Esa mañana fuimos a trabajar solo con Stephane. Juan renunció al explotador y malvado Joe Kiwi y dedicó toda su energía metabolizable a la busqueda de un tambo.
El día laboral transcurrió sin sobresaltos. Ese día solo me comí un kiwi y un poco con asco. Tenía tanta Vitamina C en el cuerpo de los 30 kiwis del día anterior que veía todo color naranja y cálculo que nunca más voy a poder resfriarme.
La semana anterior habíamos escuchado algo acerca de un Club de Fútbol donde estaban probando jugadores para el Campeonato de la zona, por dicha razón esa tarde, después del trabajo, compramos dos pares de botines y fuimos con Juan a probarnos. Entrenamos con el equipo y fue muy divertido.
Despues volvimos a lo de Granda y comimos unas papas que habían quedado escondidas abajo del asiento de Amazing.
Esa noche soñé que estaba en un auto muy lujoso y tenía un chofer africano que no dejaba de sonreír.
Miércoles 21 de Mayo.
Era el cumpleaños de Stephane! Fuimos a trabajar con el francés. Me comí 8 kiwis.
Recibimos un mensajito de María y Tini que nos invitaban al hostel a cenar con ellas ya que habían preparado una torta de cumpleaños. Al principio dije que no iba a ir, pero Stephane me pidió por favor que fuera, y además tenía ganas de comer algo dulce.
Nos bañamos y fuimos a la cena. Grandma nos dijo que volviéramos temprano.
Llegamos al hostel y la torta estaba muy rica, de todas formas no me ablandé con María y en ningún momento de la noche le dirigí la palabra o la miré. En la mitad de la noche me aparté del grupo y me senté en el sillón a charlar con Siva y otra gente. A la vuelta fuimos a donde habíamos dejado estacionada a Amazing pero no la pudimos hacer arrancar porque no tenía batería. Estuvimos como dos horas hasta que encontramos un tipo que nos puntió. Volvimos a la casa y Grandma estaba un poco enojada y asustada. Le expliqué lo que había sucedido y me respondió algo, pero como no tenía los dientes postizos puestos no le entendí nada. Le dije que sí y nos fuimos a dormir.
Esa noche tuve un sueño bien de película, seguramente porque era miércoles y el cine vale la mitad.
Jueves 22 de Mayo
Fui a trabajar solo y por ende tuve que charlar con Suzuki, el japonés, quien si bien era un aparato, era cinturón negro de judo. Emocionadísimo con nuestra coincidencia, le dije que era cinturón amarillo pero no se impresionó ni se alegró.
Cuando terminó la jornada fuimos con Juan al Club de Fútbol e hicimos un partido de prueba. Me paré como delantero de área y no la vi ni cuadrada, creo que de tanto comer kiwis se había dañado irreversiblemente mi sistema psicomotriz, de todas formas, como era sudamericano y el único delantero del equipo me invitaron a inscribirme en el club y jugar el torneo, con la única condición de jugar todo el torneo. Yo sabía que solo en unos días tenía que irme al Torneo de Sumo y no sabía que haría de mi vida después de eso, pero como tenía muchas ganas de jugar al fútbol y porque me daba cosa negar la invitación, les dije que, efectivamente, me comprometía a jugar todo el torneo y defender con alma y vida los colores de la camiseta del club, que por coincidencia, eran celeste y blanco, los mismos colores de la hermosa bandera de mi querido y bienaventurado país... Honduras. Por esa razón me hicieron llenar todo el papelerío y me inscribí.
Esa noche soñe con la montaña de papas con la que trabajé el primer mes. Este era un sueño muy recurrente. Era como un remolino de papas visto desde arriba que giraba y giraba. Todavía trato de interpretarlo y no puedo.
Viernes 23 de Mayo
Ese día Stephane aceptó acompañarme a trabajar, esta vez sin Amazing porque ya no le teníamos la misma confianza de antaño. En el desayuno nos habíamos puesto de acuerdo que la venderíamos a 3000 dólares. Con los 1000 dólares que me correspondían me compraría una laptop, ya que una computadora es indispensable para las fotos, cargar el mp3 y escribir el blog donde aclarar que una computadora es indespensable para las fotos, cargar el mp3 y escribir el blog.
Una vez en el trabajo, en uno de los descansos, estábamos tirados en el pasto después de haber comido un buen sanguche de mantequilla de maní y, por supuesto, un par de kiwis, cuando Stephane dijo
- Freddy... tengo algo que confesarte. - e hizo una larga pausa. Sinceramente, y no se por qué, lo primero que pensé fue que me iba a decir que era gay. Sin embargo no fue así.
- Yo les jugué una pequeña broma a vos y a Juan - continuó - ... en realidad, yo no tengo un castillo... - al decir esto yo me quedé atónito y en silencio. En un momento sospeché algo...
- Confesá, loco... sos de Quilmes, no? - le pregunté en castellano pero me demostró no entender.
- Estás enojado? - me preguntó y para responder esa pregunta me tomé unos minutos.
Stephane nos habia dicho que tenía un castillo. Por qué? Seguramente para ser más querido y aceptado. Mentir en algo así es una tonteria pero, ¿había tenido exito su mentira? No se, no es que yo lo hubiese querido menos sin un castillo pero sí es verdad que yo ya había planeado un montón de fiestas en su castillo e incluso ya habia puesto fecha e invitado a algunos amigos a tal evento.
- Estás enojado, Freddy? - me volvió a preguntar preocupado y lo miré. Ya no lo vi como aquél principito de boas y elefantes, vestido con esa digna capa purpura y una corona de oro como me lo imaginaba antes. Ahora lo miraba y no podía dejar de imaginármelo con la capa de Batman y una corona de cartón de Burguer King.
- No, no estoy enojado, Stephane. - y no en realidad no lo estaba. Que haya mentido para que lo queramos más, me causaba ternura más que bronca. Ademas el día estaba tan lindo y en parte yo estaba tan contento comiendo kiwis, que estaba perdiendo la capacidad de enojarme.
Esa noche le comenté en la casa a Juan sobre la mentira de Stephane.
- Es un sandro el pibe este. Hay que abandonarlo ya, Fede!
- No se... no se... - y efectivamente no sabía
Esa noche no soñé.
Sábado 24 de Mayo
Como ese día tenía mi primer partido de fútbol no fui a trabajar. Jugué y perdimos pero igual nos divertimos. Después volví a la casa donde Grandma me esperaba para ver Coronation Street. La anciana es fanática de esta telenovela. Al principio me sentaba con ella solo para ser educado y en forma de agradecimiento a su extraña hospitalidad pero después me copé con la trama. Ella grababa el programa al mediodia y lo veíamos juntos todas las noches cuando volvía del kiwi. Después, como tenía unos calambres terribles por el partido, decidí salir a caminar y Grandma me acompañó. Fuimos a un parque y tuvimos una tarde muy linda. Granda era la abuela inglesa que nunca había tenido, y yo el nieto roñoso que ella siempre habia anhelado.
Al atardecer, y como era Sábado, recibimos mensajes de las alemanas para que fuésemos a bailar con ellas. Aunque Juan y el francés me insistieron, yo me rehusé a ir. Prefería quedarme con mi nueva abuela y acostarme temprano para al día siguiente ir a trabajar.
Entonces ellos se engominaron y se fueron a bailar con Amazing.
Cené con Grandma y ella me contó que su hijo no le hablaba desde años, no me quizo contar por qué pero sospecho que la razón es algo relacionado con la plata, las herencias y la avaricia de la vieja. Lo único que me dijo fue que cuando ella muriera su hijo se arrepentiría por no haberla valorado más. Yo le di la razón porque creo que ,efectivamente, la tenía. Yo le conté de mi vida, mi familia y mis amigos. De mi casa y de mi perro. De tachdaun y de que hacía sumo, y sobre esto último creo que no me entendió o no me creyó porque no hizo comentario alguno.
Lavé los platos, miramos un poco de televisión y me fui a dormir.
Esa noche soñé que estaba en el Rosedal cosechando kiwis y no se por qué los estaba cosechando en rollers. También estaban la Morsa y el Lobo (pero no tenía la cara del Lobo). Yo estaba preocupado porque Bruno estaba corriendo por todas partes y tenía miedo que se perdiera. Después aparecía Joe Kiwi y me decía que Bruno no podía estar ahí porque se iba a comer todos los kiwis y en mi sueño empiezo a escuchar a alguien que repitía mi nombre susurrando pero alarmado.
- Freddy... Freddy!
En mi sueño, miro a mi alrededor pero estaba solo
- Freddy!... Freddy!!!
Me despierto atontado y sin despavilarme del todo veo a Stephane que absolutamente alarmado me dice algo en inglés o en francés. Miro el celular y eran exactamente las 4 de la mañana
- Qué pasa?! - pregunté - vas a despertar a Grandma
- Está muerta, Freddy! Está muerta!! - me dice Stephane ignorándome
- Qué?! Quién está muerta?! - pregunté ahora asustado
- Ella!
- Grandma?!
- No! - me respondió angustiado
- María?!
- No!
- Entonces quién?!? - le pregunté aterrorizado
- Amazing! Amazing está muerta!!!
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Fotos: http://picasaweb.google.com/fizuqui/Blogonovela02?pli=1#
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